Vistas a la página totales

martes, 23 de octubre de 2012

Latino, por Ricardo Soca


Latino (*)

Por Ricardo Soca

Originariamente, era el gentilicio de los pueblos del Lacio, pero se aplicaba también a la lengua latina. Actualmente, se refiere a los pueblos de América y Europa en los que se hablan lenguas derivadas del latín.
El origen de la palabra se sumerge en la bruma de remotas leyendas surgidas en los tiempos homéricos. Durante la Guerra de Troya, Latinus era el rey de los aborígenes (de ab origines), primitivos pobladores de la Península Itálica. Cuenta la leyenda que cuando Eneas llegó fugitivo a la costa italiana después de la toma de Troya por los aqueos, fue acogido con su familia por Latinus. En la familia de Eneas estaba su hijo Iulo quien, según la leyenda, sería el fundador de la familia Iulia, en la que ocho siglos más tarde nacería Julio César.

Otra leyenda cuenta que Latino habría guerreado contra Eneas y que, muertos ambos, los tirios y los aborígenes decidieron unirse para formar un nuevo pueblo, al que dieron el nombre del rey Latinus.
Más allá de la milenaria leyenda, lo cierto es que el nombre latinus lo tomaron los romanos para sí y para su lengua y cultura. Tras la caída del Imperio Romano, fueron llamados latinos los países que habían sido conquistados por Roma y las lenguas que derivaron del latín.

La palabra cruzó el océano en la segunda mitad del siglo XIX, cuando intelectuales que rodeaban al emperador Napoleón III acuñaron la expresión ‘América Latina’ para justificar la invasión de México y la imposición de Maximiliano como emperador. Napoleón III creía que la expresión ‘América Latina’ hacía resaltar el carácter latino de Francia y aproximarla a los mexicanos.

Cuando este nombre tendía al olvido, fue rescatado desde comienzos del siglo XX por las corrientes políticas de izquierda para diferenciar a los países iberoamericanos de los Estados Unidos. En general, no suele usarse la expresión ‘América Latina’ ni el gentilicio ‘latinoamericano’ para referirse a los canadienses de origen francés, quienes también son americanos de herencia latina.

En España la expresión siempre ha sido poco usada. Tal vez por entender que ella tiende a diluir el papel de España en América, se prefiere ‘hispanoamericano’ o, cuando se desea incluir a Brasil, ‘iberoamericano’.



(*) Texto tomado de Soca, Ricardo (2010). La fascinante historia de las palabras. 2da edición. Rey Naranjo Editores. Bogotá, Colombia; págs. 113-114.