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viernes, 2 de noviembre de 2012

Itinerarios del lenguaje y Cómo agrupar las lenguas. Fragmentos de "Los Orígenes del lenguaje", por Aníbal Puente Ferreras




7. Itinerarios del lenguaje (*)


Lo que nos dejan las civilizaciones como monumentos
de su pensamiento, no son los textos sino
más bien los vocabularios y sus sintaxis.

MICHEL FOUCAULT

Introducción

Organizar el mapa lingüístico actual no es tarea fácil, fundamentalmente si tenemos presente que está en continuo movimiento, debido a que la información fluctúa rápidamente. Aún los investigadores no acuerdan en el número total de lenguas que se hablan en la actualidad en el mundo: algunos sostienen que son 5.000, otros 6.800. Más allá de esta diferencia que muestra la dificultad para clasificarlas, el número promedio es igualmente exorbitante si se tiene en cuenta que no encuentra correlación ni con la cantidad mundial de habitantes ni con el número total de países, ni con otro dato predecible o explicable.



Por otro lado, muchos estudios sostienen que el número de lenguas se reducirá en los próximos años inclusive hasta en un 90 por 100, lo cual probablemente implicará lamentablemente la pérdida de la diversidad cultural e intelectual que trae aparejada. No hay lenguas mejores ni peores, ni algunas que se hayan perfeccionado ni otras que hayan empeorado. La muerte o desaparición de una lengua es un tema político y social, de ninguna manera intrínseco a una estructura lingüística ni gramatical determinada.

En reiteradas ocasiones se ha intentado demostrar que en un tiempo lejano pudo haber existido un protolenguaje único y precursor que le diera origen a todas las lenguas conocidas. Develar la incógnita sobre la existencia de este “kilómetro cero” del cual partieran las distintas rutas lingüísticas se convierte en una ardua tarea. En todas las investigaciones sobre estos temas confluyen conocimientos de distintas disciplinas: la arqueología, la lingüística, la antropología, la historia y la genética, entre las principales. Pero esta labor se torna en un punto casi detectivesca, debido a la falta de documentos escritos. No obstante, no hay espacio para el abatimiento. Cada uno de los hallazgos continúa aportando una valiosa información para la reconstrucción  de la historia evolutiva de la humanidad.

Situación actual del lenguaje 

Reproduciremos un cuadro que nos permitirá tener una perspectiva global y general sobre la actual distribución de las lenguas en el mundo. Es importante tener en cuenta que se refleja la cantidad de hablantes de lengua materna. Es decir, el inglés se encuentra en cuarta posición debido a que se considera sólo el número total de hablantes nativos, pero alcanzaría un segundo lugar si tomáramos como referencia al número total que lo utilizan como lengua de comunicación. En este caso asciende a 722.430.000, manteniendo el chino mandarín el primer puesto con 915 millones de hablantes.

Si el lenguaje se redujera a ser un mero instrumento comunicativo desde todo punto de vista parecería un exceso inexplicable la existencia de 5.000 o 6.000 lenguas habladas en este momento en el mundo. Ahora bien, el lenguaje puede utilizarse para transmitir mensajes, pero ésa es tan sólo “una” de sus funciones. Su fundamento se constituye sobre la base de que se trata de un sistema de representación que contribuye, determina o construye nuestra visión sobre el mundo y también nuestra identidad.

Lenguaje
Cantidad de hablantes
Lenguaje
Cantidad de hablante
1. Chino mandarín
900.000.000
11. Alemán
94.200.000
2. Hindi
399.728.000
12. Chino vuyú o wu
82.000.000
3. Español
343.655.000
13. Javanés (isla Java)
81.340.000
4. Inglés
343.312.000
14. Telegú (India)
78.070.000
5. Árabe
234.299.000
15. Coreano
75.830.000
6. Bengalí (India)
206.000.500
16. Maratí (India)
73.890.000
7. Portugués
171.760.000
17. Francés
70.345.000
8. Ruso
159.028.000
18. Vietnamita
68.597.000
9. Japonés
127.000.000
19. Tamil (India)
67.895.000
10. Penyabí (India, Pakistán)
105.227.000
20. Urdú (Pakistán)
62.900.000
FUENTE: Lenguas del mundo, 2002.

Los antropólogos y lingüistas Edward Sapir y Benjamin Lee Whorf proponían que cada lengua determina la percepción sobre el mundo ya que la organización cognitiva estaría directamente constreñida por las distintas estructuras lingüísticas. Basándose en estudios realizados sobre el hopi, variedad indígena norteamericana, correlacionan los conceptos de tiempo, espacio, sustancia y materia en esa lengua y en las europeas. La idea de simultaneidad temporal sería muy difícil o imposible de expresar en hopi y estaría desprovista de significado. Los verbos no tienen tiempos que indiquen si un evento es anterior o posterior a otro, ya que su construcción del tiempo no es objetiva como sí lo es y así lo marcan otras lenguas que delimitan el pasado, el presente y el futuro. Esta diferencia respecto de las lenguas europeas debería influir fuertemente en las formas de comprender, distinguir y recordar el mundo. La gramática y la estructura de cada lengua no sería meramente un instrumento que produce la sonorización de ideas, sino que se convertirían en el programa, la guía y la base que dan forma al pensamiento para la actividad mental individual (Lee Whorf, 1941). Sin embargo, hay varios investigadores que refutan esta hipótesis no comprobada empíricamente, ya que jamás se ha obtenido una correspondencia uno a uno entre la estructura gramatical y la estructura cognitiva o sociocultural (Fishman, 1979).




Los estudiosos de la filosofía del lenguaje también mantenían teorías contrapuestas sobre esta misma problemática. En la época del romanticismo se decía que las lenguas reflejaban el espíritu de quienes las hablaban. Contrariamente, el iluminismo de Leibnitz o Pascal creía en la razón universal y en que todas las lenguas permitían pensar lo mismo de igual forma. En este último caso la lengua tendría un papel tan sólo de vehículo de ideas y su función sería meramente comunicativa.

Hemos presentado estas discusiones para poder adentrarnos en un tema conflictivo desde la raíz misma de su enfoque. ¿El lenguaje se constituye como un instrumento identitario de una cultura y un individuo o simplemente se presenta como un eslabón más de una cadena que se inicia en el pensamiento y lo utiliza como vehículo de expresión? Es importante repensar estas posiciones ya que se tornan centrales en el momento, por ejemplo,  de determinar si una lengua que se está extinguiendo implica una pérdida cultural trascendente o simplemente se trata de un proceso natural de consecuencia menor.

Es así como la expresión “una lengua” provoca emoción pero fundamentalmente opinión (Fishman, 1979).

Ordenando lo ordenable

El mapa de las lenguas oficiales no coincide  con el de las fronteras de los estados; así lo demuestran las cifras que indican que en 228 países se registran más de 5.000 lenguas repartidas el 60 por 100 en Asia y África, el 3 por 100 en Europa, el 15 por 100 en toda América y el 19 por 100 a lo largo del Pacífico (Summer Institute of Linguistics). El castellano se habla en más de un país, y a su vez dentro de España coexisten por lo menos cuatro lenguas y varios dialectos que ni siquiera pertenecen todos ellos a una misma familia. También existen lenguas sin territorio definido, como el cíngaro, hablado por las comunidades gitanas que viven en todos los países de Europa pero, debido a su nomadismo, es imposible saber cuántos hablantes tiene, y a pesar de estar extendida en varios territorios no se considera lengua de ningún país.




Variedades: lengua estándar, vernácula, clásica, dialectos, pidgin y criollas

Continuamente se dificulta la tarea de establecer clasificaciones aceptadas por los distintos investigadores. Sin embargo, hay categorías que, aun con objeciones, logran algún tipo de consenso que permita poner un poco de orden. El lingüista William Stewart ofreció una forma de clasificación para aplicar a las distintas variedades de lenguas basándose en ciertas características que permitan diferenciar lo que es un dialecto, una lengua vernácula, una clásica, una estandarizada, una artificial y finalmente un pidgin y un creole. Los cuatro atributos que utiliza como parámetros son: estandarización, historicidad, vitalidad y autonomía. La presencia o ausencia de alguno de estos rasgos es lo que determina si subclasificación. 

Atributo
Tipos de lengua
Estandarización
Autonomía
Historicidad
Vitalidad
+
+
+
+
Estándar
+
+
+
-
Clásica
+
+
-
-
Artificial
-
+
+
+
Vernácula
-
-
+
+
Dialecto
-
-
-
+
Criolla
-
-
-
-
Pidgin



Una lengua estandarizada es aquella que está descrita, analizada y normativizada a través de gramáticas, ortografías, diccionarios, estilísticas y otros textos orales y escritos. El español, el alemán, el chino, el japonés son sólo algunos ejemplos. Todos ellos tienen gramáticas que regulan el correcto uso de una determinada forma. Puede ocurrir que una variedad estandarizada compita con otra no estandarizada, y que luego de extenderse entre la población llegara a aceptarse e incorporarse a las gramáticas de la lengua. Eso lo determinan las Academias de la Lengua de cada uno de los países en cuestión.





A partir de esta clasificación, obtenemos la definición de lengua clásica como aquella que ha perdido  “vitalidad”. Este atributo hace referencia a la transmisión de padres a hijos en una comunidad no aislada. Una lengua que posea un número importante de hablantes nativos gozará de un alto grado de vitalidad. Ejemplos de este tipo de lenguas son el latín, el sánscrito o el gótico. Se trata de lenguas estandarizadas o normativizadas a través de gramáticas y que también son autónomas, y cuya evolución se puede registrar en distintos momentos de la historia. El latín por ejemplo tiene usos litúrgicos o judiciales, pero no es de transmisión generacional en la actualidad, la pérdida de vitalidad es lo que la coloca dentro de esta categoría.



El esperanto es un buen ejemplo de lo que se define como una lengua artificial. El proyecto original fue llevado a cabo por un oculista polaco, Ludwig Lazarus Zamenhof, quien ideó una gramática que tuviera la particularidad de no contener excepciones y por tanto fuese de fácil aprendizaje fundamentalmente debido a la regularidad de sus formas. Cuenta con un solo artículo “la”, todos los nombres acaban en “o”, y para formar los plurales se agrega una “j”. Los adjetivos terminan en “a” y los adverbios en “e”. Los verbos tienen la misma terminación en todas las formas de un tiempo. Sólo hay una forma para el pasado, el presente y el futuro. Su esbozo se publicó en ruso en 1887 y en 1979 la Asociación Mundial de Esperanto tenía 31.000 miembros. Quizá sea la artificialidad de esta lengua precisamente lo que hizo decaer el proyecto. Por otra parte, su base es una lengua indoeuropea y esto dificultaría el aprendizaje de hablantes de otras familias (Crystal, 1997).  No se trata de una lengua con hablantes nativos y tampoco cuenta con “historicidad”. Este último atributo supone que la lengua haya atravesado una evolución normal a través del tiempo, pudiéndose rastrear sus posibles orígenes y sus distintas variaciones.






“Autonomía” es la característica que hace referencia principalmente a los dialectos. En general no son autónomos en relación a la lengua oficial, en el sentido de que se trata de una subunidad regional respecto de una lengua. Frecuentemente la estandarización es el medio que utilizan ciertos dialectos para llegar a ser autónomos, ya que la aparición de gramáticas y diccionarios puede contribuir a que una variedad determinada sea considerada realmente una lengua. ¿Cómo distinguimos una lengua y un dialecto? En general, un dialecto se define como una variedad lingüística relacionada con una ubicación geográfica. En Italia se da un caso ampliamente difundido. El napolitano, siciliano, piamontés, calabrés y sardo son todos dialectos que se hablan en distintas regiones del país, siendo la lengua oficial el italiano. Sin embargo, esta determinación contempla una cuestión política más que lingüística. Una lengua oficial es la predominancia de un dialecto sobre otro por razones de índole política o prominencia cultural. De hecho, un dialecto puede liberarse de su subordinación y pasar al rango de lengua oficial e independiente y también puede suceder lo contrario.





Muchos lenguajes de las comunidades aborígenes africanas o americanas no están estandarizados, pero  sí responden a los atributos de historicidad, vitalidad y autonomía. De ese modo podemos definirlos como lenguas vernáculas. Aproximadamente sólo 1.000 actuales están estandarizadas.






Las lenguas pidgin, según esta clasificación, se definen por la negativa absoluta de todos los atributos de lengua. Sin embargo, se trata de lenguas marginales pero regladas y con identidad propia. Su origen data de los siglos XVI a XIX,  momentos en los que el colonialismo europeo tomó hablantes de diversas lenguas y, usualmente bajo condiciones de esclavitud, los llevó a las costas tropicales y a islas como Haití, Jamaica, Belice, Surinam, Mauricio o Hawai. En condiciones normales, inmigrantes que llegan a un país extranjero adquieren distintos niveles de competencia sobre la lengua extranjera. Sin embargo, en las sociedades de las plantaciones coloniales esto no ocurrió. En primer término porque, a la inversa de lo que sucede en situaciones normales de inmigración, había muy pocos hablantes de la lengua del lugar en comparación a la cantidad de lenguas extranjeras; como consecuencia no había suficientes modelos de los cuales los inmigrantes pudieran aprender. En segundo lugar, la sociedad estaba altamente estratificada y por consiguiente los contactos entre la masa trabajadora y los jefes eran mínimos. Debido a que los inmigrantes, que no tenían un lenguaje común, necesitaban comunicarse unos con otros surgió como resultado lo que llamó la lengua pidgin. Sin embargo, es preciso aclarar que este tipo de lengua no es exclusividad de las sociedades de plantación sino que nace en toda toma de contacto entre dos personas con lenguas mutuamente incomprensibles y que necesiten comunicarse. Sí hay que destacar que su uso se restringe a las primeras generaciones (Bickerton, 1990).


El tok pisin que se habla en Nueva Guinea sólo cuenta con cinco sonidos vocálicos, contrariamente al inglés o al francés que distingue algunos más. El vocabulario es relativamente escaso y es el contexto el que permite desambiguar los distintos significados. Para establecer relaciones gramaticales, que en otras lenguas se expresan mediante preposiciones  o conjunciones, sólo consta de tres de estos elementos: bilong (‘de’), long (‘a’, ‘para’, ‘desde’) y wantaim (‘con’). Para indicar el tiempo de la acción se utilizan adverbios del tipo “ayer”, “mañana”, ya que los verbos no lo expresan.

Tok pisin
Inglés
Español
Mi go
I go
Yo voy
Mipela go (para el plural utilizan pela, del inglés fellow, que significa “compañero”)
We go
Nosotros vamos
Yupela go
We go
Nosotros vamos
Papa bilong me (bilong indica pertenencia, del inglés belong, que significa “pertenecer”)
My father
Mi padre
Haus bilong mipela
Our house
Nuestra casa

FUENTE: Aitchison, El cambio en las lenguas.

Aunque a veces parezca que el pidgin es una versión simplificada del inglés, como el caso del tok pisin, hay que señalar que esto no es así. Si bien es cierto que es menos complejo que una lengua completamente desarrollada porque consta de menos elementos y por ser más transparente, se trata de un sistema lingüístico con reglas específicas y una identidad propia.

Cuando los hijos de los hablantes de un pidgin lo aprenden como lengua materna se transformará en un lenguaje desarrollado, llamado creole o lengua criolla. El proceso de maduración que hace que un pidgin se convierta en creole implica una rápida fase de evolución que involucra una ampliación de la velocidad de habla y de su vocabulario, y un desarrollo de los tiempos verbales y de las oraciones subordinadas. Los primeros hablantes de pidgin lo hablan despacio, en lengua criolla la velocidad repercute sobre la fonología y muchas palabras se acortan, por ejemplo bilong se pronuncia blo, save (soler) se transforma en sa. Todas estas modificaciones son necesarias debido a que es la única lengua de que disponen los hablantes ya que para ellos es su lengua materna. El único atributo que puede aplicársele a las lenguas criollas es de vitalidad, ya que son lenguas habladas por una comunidad activa. No cuentan ni con normas estandarizadas ni con gramáticas formales, tampoco tienen un desarrollo histórico evolutivo normal como el de cualquier otra lengua ni son autónomas, ya que en general se los denomina como “creole de base francesa”, o “de base inglesa”. Finalmente, un creole que se ha utilizado durante varias generaciones llegará a no poder distinguirse de cualquier otra lengua.  




Cómo agrupar las lenguas

Poner en orden al amplio espectro lingüístico no es nada fácil. El contacto entre lenguas y el hecho de que el cambio lingüístico sea continuo dificulta una clasificación definitiva.

Hasta el momento, se pueden diferenciar dos formas discrepantes de clasificación. La primera realiza una secuencia histórica y genealógica, identificando familias lingüísticas. La segunda propone una identificación del orden estructural de cada lengua, dando prioridad al criterio sintáctico.

FAMILIAS LINGÜÍSTICAS

Esta clasificación sienta sus bases en que los miembros que se identifican como pertenecientes a una misma familia muestran indicios de un origen común. Generalmente sus nombres aluden a sus distribuciones étnicas y geográficas.

El arqueólogo británico Colin Renfrew, de la Universidad de Cambridge, sostiene que durante años han coexistido dos escuelas antagónicas: los “fragmentadores” y los “aglutinadores”. Los primeros tienden a destacar las diferencias que anulan el posible parentesco de las lenguas; proponen fragmentar la clasificación en unidades pequeñas e independientes. Exigen que ningún grupo de lenguas se clasifique como una familia hasta no haberse demostrado fehacientemente la existencia de una serie de semejanzas y afinidades entre ellas. Han llegado a identificar 105 familias lingüísticas.

Los aglutinadores aceptan criterios más laxos que les permiten agrupar comparativamente muchas lenguas en unas pocas familias. La lista que propone el Diccionario de las lenguas es la que presentamos a continuación debido a que contiene datos actualizados sobre número de hablantes.  Sin embargo no hay acuerdos sobre estas familias. Por ejemplo, el japonés y el coreano aparecen dentro de la familia altaica, pero otros investigadores los separan y colocan como familias aisladas, ya que consideran que no tienen suficientes elementos comunes como para agruparlas dentro de una misma rama.

AFROASIÁTICO  O CAMITO SEMÍTICA: 


Esta familia está compuesta por más de 250 lenguas, entre las que se encuentran el árabe,  hebreo, arameo, amárico, bereber, somalí, entre otras. Cuenta con 400.000.000 de hablantes extendidos por Oriente Medio y un tercio de África.

AISLADAS

Se trata de las lenguas como el ainú (que se habla en Japón), el vasco (norte de España y suroeste de Francia), el sumerio, el etrusco (que actualmente no tienen hablantes), el tarasco (México), el buruchasqui (Pakistán), el warao (en Venezuela), el zoqué (México), el quereso (E.E.U.U.), queto (Rusia),  nahali (India), nivejí (Rusia), guiliaco (Rusia). Todas ellas no pertenecen a ninguna familia reconocida.

ALTAICA

Se calcula que 148.973.000 personas hablan alguna de las lenguas de esta familia, que se extiende en islas del océano Pacífico, el norte de Irán, Turquía, Afganistán, norte de China, entre las principales regiones. El turco, japonés, coreano, manchú, mongol, tártaro son las lenguas mayoritarias en número de hablantes que la integran.

AMERINDIA

Son las distintas lenguas de los aborígenes que habitan a lo largo del continente americano. Entre las principales lenguas se encuentran el quechua, mapuche, guaraní, aymará, nadene, siu, maya, ecuatorial, andina, esquimal-aleutiana.

AUSTRALIANA

A ella pertenecen las lenguas aborígenes propias del continente australiano. Aproximadamente se estiman 50.000 hablantes. Algunas de las que tienen mayor número de hablantes son carduchara, malai, pitianlialiara, walpiri y mabuyago.

AUTROASIÁTICA

Sus 97.800.000 hablantes se extienden en el sureste asiático y al este de la India. Entre las lenguas más conocidas se encuentra el vietnamita y el jemer y las que tienen estatus oficial.

AUTRONÉSICA

La componen más de 700 lenguas que se distribuyen a lo largo de las islas del Pacífico. La mayoría de cada una de ellas sólo es hablada por aproximadamente 1.000 personas. Sin embargo el número total de hablantes de esta familia es 470.350.000. Las lenguas que la componen son el malayo, javanés, balinés, samoano, maorí, pascuense, sundanés (todas pertenecen a la familia malayo-polinesa) y el amí, paivano y atayal chon (familia taiwanesa).

CAUCÁSICA

Se trata de las lenguas de la región del Cáucaso, entre el mar Negro y el mar Caspio. Las lenguas más habladas son el agul, avaro, abjaso, inguso, suano, laco y georgino. En total cuenta con 8.100.000 hablantes nativos.

DRAVIDA

Son las lenguas que se extienden en el sur de la India y al norte de Sri Lanka. Aproximadamente son habladas por 230.000.000 de personas, y las cinco con mayor número de hablantes son el telugú, tamil, canarés, malabar y gondi.

INDOEUROPEA

Se trata de la familia de lenguas más habladas en el mundo, ya que agrupa aproximadamente 3.454.555.000 hablantes nativos. La familia indoeuropea se subdivide en las siguientes subfamilias, las que a su vez agrupan las lenguas que se presentan de seguido:

Anatolias: hitita, palaico, livita, lidio.
                Bálticas: lituano, letón.
                Ilaria: albanés.
Indoarias: sánscrito, cachemir, maratí, hindi, urdú, penyabí, gujaralí, nepalí, concaní, bengalí,                     singalés, romaní.
Iranias: persa, curdo, osético.
Helénica: griego.
Germánicas: inglés, danés, alemán, afrikaans, yidish, gótica, sueco, noruego, islandés, faroés, holandés, frisón, luxemburgués.
Itálicas: osco, latín. Del latín derivan las lenguas romances que se detallan a continuación:
Romances: español, francés, italiano, sardo, catalán, gallego, aragonés, portugués, occitano, corso, friulano, ladino, dálmata, rumano, mozárabe.
Eslavas: polaco, ruso, checo, búlgaro, esloveno, serbocroata, macedonio, bielorruso, ucraniano, eslovaco, entre otros.
Céltico: irlandés, galés, bretón, gaélico escocés.

KOISANA
           
Esta familia africana cuenta con 366.000 hablantes distribuidos entre varias lenguas pertenecientes a dos grupos, Joi y San. Congrega más de 100 lenguas entre las que están el nama con 241.000 hablantes, el sandavés, el cuengo y el shua con sólo 1.000 personas que la tienen por lengua nativa.

NÍGER-CONGOLESA

La integran más de 1.000 lenguas africanas, entre las que se encuentran el swahili, y las subfamilias kurdufana, mande, valtaica, kru, kua, bantú (con más de 500 lenguas). Entre todos suman más de 516.240.000 hablantes.

NILO-SAHARIANA

Está compuesta por más de 150 lenguas de África, la mayoría de las cuales no está del todo identificada. Cuenta con 40.000.000 de hablantes, y entre las principales se encuentran el nubio, tatoga, songai, canuri, luo, dinca.

PALEO-SIBERIANA

Se trata de las lenguas que se hablan principalmente en Siberia como el chucoto, yucaguiro, queto, Nivejí, entre los principales. El número de hablantes de esta familia es aproximadamente 20.000.

PAPÚES DE NUEVA GUINEA

Conviven más de 800 lenguas en las islas de Nueva Guinea, lo que suma un total de 1.800.000 hablantes. A esta familia pertenecen el dani, enga, chimbu, camano, melpa, suquí y chambri. Estos dos últimos se calcula que sólo tienen 1.000 hablantes cada uno.

SINO-TIBETANA

Está compuesta por más de 300 lenguas y más de 1.270.000.000 de personas hablan alguna variedad en el este y sureste asiático. Incluye al chino, tibetano, birmano, entre las principales.

URÁLICA

Comprende 30 lenguas y aproximadamente cuenta con 21.200.000 hablantes que se extienden a ambos lados de los Montes Urales, en algunas regiones del norte de Europa y de Asia. A ella pertenecen, entre otros, el húngaro, finés, estonio, mordovo, cheremis, yucaguiro, samoyedo. 




Diferentes investigadores están tratando de demostrar la existencia de una superfamilia que sería la nostrática, antepasado del indoeuropeo, de las lenguas dravídicas, kartvelianas del sur del Cáucaso, de la familia urálica, la altaica y la afroasiática. El nostrático tendría muchas palabras de plantas, pero ninguna de variedades cultivadas o de tecnología de cultivo. Análogamente, habría tenido vocablos para nombrar animales, pero no realizaría la distinción entre domésticos y salvajes. A partir de estos datos concluyen provisionalmente los investigadores que esta lengua se hablaba antes de la emergencia de la agricultura y de la cría de ganado y que sus hablantes eran cazadores-recolectores. Las palabras que designan viviendas podrían corresponderse  con los indicios arqueológicos de que estos hablantes vivían en aldeas (Ross, 1991).

Tipología a partir de la estructuración interna

El segundo sistema de clasificación propone que las lenguas se diferencien según el orden de los constituyentes de la oración. Es más fácil conocer el origen de un lenguaje a partir de su estructura sintáctica que a partir de su fonética o su semántica. Los defensores de este ordenamiento sintáctico sostienen que, por ejemplo, el inglés ha tomado prestado un enorme número de palabras  de origen latino. Sin embargo, es su estructura sintáctica la que demuestra que se trata de una lengua anglosajona.

Los principales constituyentes de la oración son sujeto (S), verbo (V) y objeto (O). La sucesión de estos elementos no es la misma en todas las lenguas: algunas colocan la acción en la mitad de la frase, otras al final, algunas nombran al objeto desde el principio. A continuación estableceremos una lista orientativa que sirve para ejemplificar cómo se clasifica a los lenguajes de esta manera.

Orden
Lenguas
SVO
SOV
VSO
VOS
OSV
OVS
Inglés, chino, español, finés, swahili, francés.
Hindi, turco, japonés, coreano.
Árabe, samoano, galés.
Malayo, tzotzil (lengua maya).
Kabardian (lengua al norte del Cáucaso)
Hixkaryana (lenguaje de aborígenes del Brasil)
                          FUENTE: Atlas de los lenguajes.

Una objeción a este método clasificatorio surge de la comprobación de que a lo largo del tiempo las lenguas pueden variar su estructura. Hace 2.000 años, el orden de la mayoría de las lenguas indoeuropeas era SOV, pero en la actualidad es SVO y ciertas lenguas de la familia Níger-Congolesa parecen seguir el mismo camino. No obstante, no se puede considerar que ésta sea la tendencia general, puesto que otras lenguas como el chino mandarín estarían experimentando un cambio en la dirección contraria, de SVO  a  SOV. Por consiguiente se puede concluir que las lenguas están  continuamente subiendo y bajando como la marea, pero no evolucionando ni retrocediendo (Aitchison, 1993). 


(*) Apartados tomados del capítulo 7., Itinerarios del lenguaje, del libro Los orígenes del lenguaje por Aníbal Puente Ferreras, Alianza Editorial, Madrid, 2006, págs. 262-277.


  Aníbal Puente Ferreras
Licenciado en Psicología, Master en Análisis Experimental de la Conducta y Doctor en Psicología Cognitiva por Tulane University (USA). Actualmente es Catedrático de Psicología Básica de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Profesor en los doctorados: “Intervención en Lenguaje”, UCM; “Doctorado en Psicología”, Universidad Católica Andrés Bello (Caracas); “Doctorado en Educación”, Universidad Pedagógica Experimental Libertador (Caracas); y “Filosofía en Ciencias de la Conducta y Sociedad”, Pontificia Católica Universidad de Puerto Rico y UCM, Universidad de San Agustín de Arequipa (Perú). Director del Curso “Especialista en Intervención Educativa y Clínica en Lectura” en la Universidad Complutense de Madrid, desde 1990 hasta el 2011. Participa como profesor en diversos cursos de masters y especialistas a nivel nacional e internacional.



Entre sus libros técnicos y ensayos destacan: Psicología Cognoscitiva (McGraw-Hill), Psicología Básica (Pirámide), Cognición y Aprendizaje (Pirámide), Cerebro Creador (Alianza Bolsillo), Estilos de Aprendizaje y Enseñanza (CEPE), Comprensión de la Lectura y Acción Docente (FGSR), El Viaje de las Letras y los Problemas de Lectura (Biblioteca Nueva), Dislexia y Disgrafía (Fundación Verbum), Deficit de atención e hiperactividad: Intervención educativa y clínica (Fundación Verbum)  Orígenes del lenguaje (Alianza Bolsillo), Escala de Conciencia Lectora (TEST ESCOLA) (EOS) y recientemente Psicología Contemporánea Básica y Aplicada (Pirámide). Autor de más de 60 artículos científicos publicados en revistas nacionales e internacionales en las áreas siguientes: cognición, lectura y escritura, elaboración de instrumentos de diagnóstico, dificultades de aprendizaje, problemas de lectura en sordos y otras enfermedades. Ponente en congresos internacionales por invitación desde 1983. Director de 15 tesis doctorales relacionadas con la adquisición y desarrollo de la lectura, el entrenamiento de estrategias metacognitivas, el déficit de atención e hiperactividad, el locus de control cognitivo y emocional y el desarrollo moral. Director de trabajos de investigación orientados a la obtención del Diploma de Estudios Avanzados (DEA) como requisito previo a la realización de la tesis doctoral. Investigador principal de proyectos nacionales e internacionales.

Reseña biográfica tomada de http://elviajedesilvia.com/quienes-somos/







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