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sábado, 19 de julio de 2008

Componente semántico de la lengua

DEFINICIÓN Y CAMPO DE ESTUDIO DE LA SEMÁNTICA

LA SEMÁNTICA

Semántica (del griego semantikos, 'lo que tiene significado'), estudio del significado de los signos lingüísticos, esto es, el estudio del significado de palabras, expresiones, oraciones y enunciados. Quienes estudian la semántica tratan de responder a preguntas del tipo "¿Cuál es el significado de X (la palabra)?". Para ello tienen que estudiar qué signos existen y cuáles son los que poseen significación —esto es, qué significan para los hablantes, cómo los designan (es decir, de qué forma se refieren a ideas y cosas), y por último, cómo los interpretan los oyentes—. La finalidad de la semántica es establecer el significado de los signos —lo que significan— dentro del proceso que asigna tales significados.

El término semántica también se usa en filosofía y en la lógica pero no con la misma gama de significados e intereses que en lingüística. La semántica filosófica examina las relaciones entre expresiones lingüísticas y los fenómenos del mundo a los que hace referencia y estudia las condiciones bajo las que tales expresiones se pueden considerar verdaderas o falsas, así como los factores que afectan la interpretación del lenguaje en su uso. La semántica lingüística estudia los elementos o los rasgos del significado y cómo se relacionan dentro del sistema lingüístico; es decir, enfatiza el estudio de las propiedades semánticas o de significado de las lenguas naturales. La semántica general se interesa por el significado, por cómo influye en lo que la gente hace y dice.

Dicho en otras palabras, la semántica es la ciencia del significado lingüístico. Por lo tanto los contenidos que maneja esta disciplina pueden ser varios y distintos, y hasta incompatibles entre sí. Podemos decir que los lingüistas han entendido por semántica a tres tipos de investigaciones:

a. El estudio de los cambios de significado.

b. El estudio de la significación, o sea, de cómo se significa y cuál es el proceso de significar, de dotar de significado; y las leyes que lo rigen.

c. El estudio del significado entendido como plano o aspecto de los signos lingüísticos.

Como el interés que se persigue en la enseñanza de la lengua radica esencialmente en la estructuración interna de la lengua en sí, y ésta (según Ferdinand de Saussure) es un sistema de signos; es necesario considerar que la semántica que estudiaremos aquí será la semántica lingüística, es decir, aquella que se encarga del estudio de los significados de los signos lingüísticos de una lengua natural dada. El significado al cual se referirá nuestro estudio será el significado de los signos lingüísticos y no el significado en general. Admitiendo que la semántica es la parte de la lingüística que estudia el plano del significado, el adjetivo semántico podrá usarse con dos valores: a) “relativo al significado”; b) “relativo a la semántica”.

Semántica y semiología

No debemos confundir la semántica con la semiología o semiótica. Si partimos de un terreno más general de la semántica es conveniente expresar que el problema del significado es fundamental para la semiótica; pero es sólo uno de los problemas de la semiología y no su objeto de estudio. Por consiguiente la semántica será, a lo sumo, una parte de la semiología, y tendrá sus propios métodos de investigación y sus problemas específicos por resolver, que no serán los de la semiótica. En conclusión, la semiología o semiótica es la ciencia que se encarga del estudio de todos los signos (lingüísticos y no lingüísticos), mientras que la semántica es la ciencia del significado del signo lingüístico.

Para Charles Morris la semántica es, explícitamente, una parte de la semiología o semiótica, precisamente la parte de esta última que se refiere a la relación entre el signo y la realidad significada, los objetos a los que se refiere el signo; las otras dos partes de la semiótica serían la pragmática, que estudiaría las relaciones entre el signo y los usuarios del signo (cómo el hablante interpreta el signo y cómo lo utiliza), y la sintaxis, que estudiaría la constitución de los signos y las relaciones recíprocas entre los mismos.

Semántica y Pragmática

Hemos afirmado que la semántica estudia el significado del signo lingüístico, mientras que la pragmática lingüística estudia el significado analizando el lenguaje en uso, o más específicamente, los procesos por medio de los cuales los seres humanos producimos e interpretamos significados cuando usamos el lenguaje.

El estudio del uso del lenguaje no es nada nuevo (lleva probablemente, más de dos milenios, recuérdese el Cratilo de Platón), pero la pragmática es el primer intento de hacer, dentro de la lingüística, una teoría del significado de las palabras en su relación con los hablantes y contextos. Con la pragmática se trata de explicar, entre otras cosas, en qué consiste la interpretación de un enunciado, cuál es la intención de los hablantes al emitir enunciados, cuál es la función del contexto, qué relación hay entre el significado literal y el significado comunicado, por qué hablamos con figuras retóricas o tropos, cómo afecta la función comunicativa a la gramática de las lenguas.

La pragmática se encarga de estudiar el significado lingüístico, pero no el significado de las palabras aislado del contexto, sino el significado de las palabras (o enunciados o fragmentos de enunciados u oraciones) usadas en actos de comunicación. El significado del lenguaje usado se suele llamar significado del hablante, y se caracteriza por ser intencional y depender de las circunstancias en que se produce el acto de la palabra. Por significado del hablante se debe entender el significado completo de un enunciado, constituido por lo que el hablante quiere comunicar explícita o implícitamente.

Concluimos afirmando que la pragmática es una subdisciplina lingüística, y su objeto de estudio es el significado del lenguaje en uso; es el estudio de los actos lingüísticos y de los contextos en que se realizan, abarca los aspectos del significado que dependen del contexto o entorno. Esta disciplina es de tal importancia que para muchos especialistas el conocimiento de las reglas gramaticales no es suficiente para usar el lenguaje efectivamente, ni siquiera en diálogos sencillos. Nuestra capacidad o competencia pragmática nos permite construir enunciados, es decir, textos, o más bien discursos, que son parte de redes de discursos, y nos permite interpretar los enunciados ajenos. Actualmente ningún lingüista puede poner en duda que hay regularidades lingüísticas que no dependen solamente de reglas gramaticales, sino de la manera como usamos el lenguaje. En resumen, la pragmática es el conocimiento de las intenciones del emisor, a las que responde un discurso, y los efectos que se pueden o quieren lograr a través de él.

Para resumir podemos decir que la semántica es la disciplina que estudia el significado lingüístico de las palabras. Para entender mejor esto hay que tomar en cuenta que todo signo lingüístico tiene dos caras: el significante o parte material del signo (imagen acústica) y el significado o imagen mental (concepto) que sugiere el significante. Para el estudio semántico debemos añadir un nuevo elemento: el referente o elemento real, existente, al que se refieren tanto significado como significante. No es lo mismo la palabra que designa un referente que el referente mismo.

COMPONENTES DEL SIGNIFICADO:

Denotación y connotación

El significado o imagen mental (concepto) está compuesto por una serie de rasgos conceptuales que todos los hablantes de una lengua asocian de una manera general a un significante. No obstante lo dicho, hay que tener en cuenta que este significado tiene dos componentes:

Denotación. Son los rasgos conceptuales objetivos. Es el significado que presenta una palabra fuera de cualquier contexto. Constituyen el núcleo semántico fundamental. Son comunes a todos los hablantes. Es el significado que encontraremos en el diccionario

Connotación. Son los rasgos conceptuales subjetivos. Son las significaciones que lleva añadidas una palabra. Estas significaciones tienen un carácter marcadamente subjetivo. Dependiendo de los hablantes, una misma palabra puede tener connotaciones distintas.

Llamamos denotación al significado de una palabra tal como éste se presenta fuera de cualquier contexto. Por ejemplo, la palabra aurora denota el momento del día correspondiente a la salida del sol, y es así como se define en los diccionarios. Pero esa palabra puede llevar adheridas otras significaciones subjetivas para un hablante, el cual asociará tal vez aurora con ciertos significados como esperanza, comienzo de una nueva vida, iniciación de la buena suerte tras haberla tenido mala, etc. Estos significados subjetivamente añadidos a la denotación constituyen la connotación (notas adicionales) del vocablo, la cual no puede ser registrada por los diccionarios.

La connotación posee gran importancia en el lenguaje poético; el poeta emplea palabras con sentidos subjetivamente adheridos. Así, Federico García Lorca suele asociar la denotación del adjetivo verde con la connotación.

Para otros autores connotación es la característica que tiene una palabra de ser usada no sólo de acuerdo con su significado original (denotación), sino también con otros significados secundarios. Por ejemplo, cuando decimos que un hombre es un oso, no estamos proponiendo que el hombre en cuestión es un plantígrado carnicero, sino que nos estamos refiriendo a su tosquedad o a su fuerza, rasgos del oso natural que trasladamos al concepto hombre, en este caso.

RELACIONES DE SIGNIFICADO

La semántica estudia las diferentes relaciones que contrae un signo con todos los demás, pues todo el léxico constituye un sistema, cuya estructuración facilita a los hablantes la adquisición de ese léxico. Vamos a ver algunas de estas relaciones.

Las relaciones de significado se pueden esquematizar de la siguiente manera:

A. Relaciones entre significantes

B. Relaciones entre significado y significante

C. Relaciones entre significados

D. Relaciones de oposición

A. RELACIONES ENTRE SIGNIFICANTES: LA HOMONIMIA

La homonimia.

Decimos que dos palabras son homónimas si su significante es el mismo, es decir, si están compuestas por los mismos fonemas, o su realización fonética coincide. No se trata, pues de relación entre significados.

La relación homonímica más habitual se produce entre palabras de distinta categoría gramatical:

Vino: sustantivo, masculina, singular

Vino: tercera persona del singular del pretérito indefinido, del verbo venir.

Pero también se produce en palabras de la misma categoría. Se da en aquellos casos en que el significado de las palabras no tiene ninguna relación, porque ambas palabras proceden de étimos distintos.

Hinojo: 'planta medicinal'. ( finoculum)

Hinojo: 'rodilla' (genuculum )

Dentro del concepto general de homonimia, se pueden distinguir:

1. Palabras Homógrafas: Tienen las mismas grafías y los mismos sonidos, pero diferentes significados. Ejemplo:

haya: árbol

haya: primera/tercera persona singular. Presente del subjuntivo del verbo haber.

2. Palabras homófonas: Tienen los mismos sonidos, pero distintas grafías y distintos significados.

Aya: criada, nodriza

Halla: segunda persona del singular del modo imperativo del verbo hallar.

Todas ellas son, por supuesto, homónimas. Las dos primeras son homógrafas. Las dos últimas son homófonas, entre sí, y respecto a las anteriores.

B. RELACIONES ENTRE SIGNIFICADO Y SIGNIFICANTE: MONOSEMIA,

POLISEMIA Y SINONIMIA

Monosemia

Es la relación habitual que existe entre el significado y el significante en una palabra. A un significante le corresponde un sólo significado. Por ejemplo, la palabra lapicero expresa un referente que sólo puede ser evocado mediante ese significante. Son palabras monosémicas todas las agrupadas en una especialidad como la medicina, por ejemplo, estetoscopio, electrocardiograma, etc.

Polisemia

Una palabra es polisémica cuando podemos expresar con ella varios significados. O dicho de otra forma: un significante puede tener varios significados. La polisemia se distingue de la homonimia en que se trata de una relación entre los dos planos del signo lingüístico: los diferentes significados de una palabra tienen, o han tenido, un origen común.

Araña: 'animal'/'lámpara'

Espada: ' instrumento'/' matador de toros.'

La polisemia es uno de los mecanismos más eficaces de economía lingüística, pues permite expresar varios significados cou un único significante.

Sinonimia

Dos o más palabras son sinónimas si tienen el mismo significado. Es decir, la sinonimia consiste en la igualdad de significado, cuando existen diferentes significantes para un mismo significado. Algunas lingüistas niegan la sinonimia, pues en realidad no habría dos palabras con un significado totalmente exacto. O cuando menos, sería prácticamente imposible encontrar palabras con el mismo significado teniendo en cuenta todas sus acepciones y contextos en los que podría aparecer. Por ello, se pueden distinguir diversas formas en que puede presentarse la sinonimia:

Sinonimia conceptual: Los significados denotativos son plenamente coincidentes. Ej.: listo = inteligente

Sinonimia connotativa: Puede, en ocasiones, no haber coincidencia denotativa; sin embargo esto no impediría que se consideren sinónimos por los valores connotativos que encierran. Ej.: listo = zorro

Sinonimia contextual: En determinados contextos, se pueden establecer ciertas sinonimias que serían impensables en otros. Ej.: listo = preparado, en contextos como ¿Estás listo?

C. RELACIONES ENTRE SIGNIFICADOS: EL CAMPO SEMÁNTICO

En estos casos sólo tenemos en cuenta el significado de la palabra; nos olvidamos del significante. Todo significado está constituido por una serie de notas significativas que aluden a su referente, y que pueden servir para diferenciar unas palabras de otras: reciben el nombre de semas. El conjunto de todos los semas de una palabra es el significado o semema. Los semas son las unidades mínimas distintivas de análisis de la semántica.

Evidentemente, los sememas aluden siempre a los referentes, pero no se identifican con ellos. Las palabras no son las cosas, sino la forma de referirse a ellas. Cada lengua expresa una visión del mundo diferente, aunque el mundo sea el mismo para todos. Ello obedece a que el significado de las palabras no se establece de una manera arbitraria. Es posible descubrir una estructuración lingüística también dentro de los significados. De ahí nace el concepto de campo semántico: el cual es un conjunto de palabras que tienen un sema común, entre las cuales se pueden establecer diversos tipos de relaciones. Cada lengua posee su propia forma de estructuración de sus campos semánticos, ciertos factores contribuyen a esta estructuración, los más estudiados son los que se verán a continuación:

Hiperonimia e hiponimia.

Llamamos hiperónimo a la palabra cuyo significado abarca al de otras, que se conocen a su vez como hipónimos. Los hipónimos a los que se refiere una palabra son, entre sí, cohipónimos.

Se pueden distinguir dentro del concepto de campo semántico dos relaciones entre hiperónimos e hipónimos:

1. Relaciones de inclusión: Un conjunto de palabras puede estar englobado dentro de otra palabra que las incluya a todas. Ejemplo:

Hiperónimo

Hipónimos

Flor

Clavel

Cohipónimos

Rosa

Margarita

2. Relaciones lineales. En otros casos, se establecen relaciones de sucesión. Así sucede, por ejemplo con los nombres de los meses o los días: Enero, Febrero,... Diciembre; lunes, martes,..., domingo. Ejemplo:

Hiperónimo

Hipónimos

Día

lunes

Cohipónimos

martes

miércoles

D. RELACIONES DE OPOSICIÓN: COMPLEMENTARIEDAD,

ANTONIMIA Y RECIPROCIDAD

Se entiende por antonimia, en un sentido general, el hecho de que dos palabras tengan dos significados contrarios. Sin embargo, no siempre se trata de la misma relación. Así distinguimos tres tipos de oposiciones distintas, a saber:

Complementariedad. La negación de uno de los elementos supone la afirmación del otro. Ej.: cruento/incruento.

Antonimia. Entre los dos términos propuestos se extiende una gradación. Ej.: caliente/frío.

Reciprocidad. Un término implica al otro. Ej.: entrega/recepción

VALORES EXPRESIVOS DEL SIGNIFICADO

El significado puede convertirse en un elemento de máxima efectividad expresiva. Si tenemos en cuenta los elementos de la comunicación, la situación comunicativa nos va aclarar el significado de muchas palabras. Pero a veces, el contexto referencial hará que surjan significados nuevos, que antes no estaban presentes.

Tenemos que tener en cuenta que toda palabra tiene un significado denotativo y un significado connotativo. Las connotaciones pueden ser positivas o negativas, siempre dependiendo del hablante que las considere. Cuando una palabra tiene mayoritariamente connotaciones positivas, las llamamos palabras-ronroneo; frente a las palabras-gruñido que tendrían connotaciones negativas. Democracia sería una palabra-ronroneo, frente a dictadura que sería una palabra-gruñido

Ahora bien, hay palabras consideradas negativamente por todos. Se produce, entonces, el fenómeno que se conoce como tabú. Con esta palabra se designa lo prohibido en una lengua de donde se toma. Palabras tabú son aquellas que no pronunciamos, porque tienen una carga connotativa despectiva o sexual. Se sustituyen por otras palabras que designan la misma realidad, pero sin esas connotaciones peyorativas. Es lo que conocemos como eufemismos, (del griego: palabra bien sonante).

Ciertas partes del cuerpo siempre han estado sometidas a fenómenos de tabú. Pocos son los alumnos que se atreverían a pedir al profesor permiso para ir a "mear". Y en el caso de que lo hicieran se consideraría una falta de respeto. Lo normal es que se utilice el eufemismo: “¿Puedo ir al baño?”.

Fenómenos de tabú y eufemismo se dan frecuentemente en la escena política. Durante la dictadura franquista, no existía el color rojo, por las connotaciones políticas que tenía. Sólo existía el color encarnado.

Al igual que existen eufemismos, también hay disfemismo, Cuando la palabra tabú se sustituye por otra, pero de carácter humorístico. En vez de muerto, fiambre.

1 comentario:

Germán Esaá dijo...

Excelente trabajo. Me servira mucho para mi clase de linguistica. Muchas Gracias

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