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martes, 29 de abril de 2008

El proceso de la comunicación humana

NATURALEZA DE LA COMUNICACIÓN


Naturaleza y componentes de la comunicación

RELEVANCIA HISTÓRICA

No cabe duda que nos hallamos en la era de las comunicaciones. Nunca antes en la historia de la humanidad se había usado -y abusado- de la palabra comunicación como en la era contemporánea. Y también ahora más que nunca se presenta el fenómeno comunicativo como foco de atención de las ciencias humanas, como meta de la investigación y medio de desarrollo social, dentro de una atmósfera de vertiginosos avances de la tecnología. Y sin embargo, ahora es más visible la incomunicación personal y social. En aparente contradicción, las dificultades comunicativas se han agigantado con el correr de los tiempos y el progreso de la civilización.

Es innegable que los llamados "medios modernos de comunicación", tales como la radio, la prensa, el teléfono, el cine, la televisión, el video y la computación, le han aportado al hombre una mayor cobertura y rapidez en los procesos comunicativos; pero también es un hecho que estos procesos han resultado increíblemente complejos, entre otras razones, por la enorme y variada información que manejan. Pero, además, -lo que parece más grave- la comunicación tiende a ser impersonal, masiva, cuyos beneficios para el futuro humano son muy discutibles, así se den respuestas inmediatas de utilidad mercantil. La "soledad entre las multitudes" se constituye, así, en signos de nuestro tiempo. ¿No es urgente emprender la reconquista de la intimidad personal mediante un auténtico encuentro del "uno" con el "otro", sin descuidar, por esto la comunicación social que impulsan los medios?

No hay que olvidar que la comunicación es en esencia el ejercicio de la naturaleza social del hombre y que como tal, reposa en la facultad semiótica (función simbólica, representativa o referencial), que en última instancia está llamada a permitirle representar y manejar la realidad, en una forma esencialmente compartida.

Los procesos de la comunicación, por lo tanto, realizados primaria y fundamentalmente mediante el lenguaje -aunque en rigor, no es el único- son una necesidad vital. Son indispensables para sentir, pensar, actuar, vivir, en fin, para el desarrollo personal y social, para la subsistencia de la especie humana.

COMUNICACIÓN E INFORMACIÓN

De una manera general, la comunicación corresponde a la transferencia de una información de un punto (A) a otro (B): de esta manera, el segundo (B) pasará del estado de desinformado a informado, pero sin que por este hecho, el primero deje su estado inicial de "informado

El esquema anterior es aplicable, hasta cierto punto, a la comunicación animal, en la medida en que en dicho caso, la información se toma como una transmisión de estados asociados o necesidades (información empírica) y no como conocimiento elaborado. De la misma forma, podría hablarse, en la era actual, de una comunicación con las máquinas; pero no olvidemos, que detrás de cualquier procesamiento u operación, por maravillosa que sea, está el hombre, su creador y programador.

En forma más estricta, la comunicación hace referencia al proceso mediante el cual dos personas -como mínimo- comparten una misma información, transmitida y recibida a través de un medio. La palabra viene del latín "comunis", "común". Comunicar sería "hacer común", es decir, crear "comunidad", comulgar en algo. Por tanto es un proceso de puesta en común (o "común-unión") entre dos o más personas, consideradas en su integridad dimensional, en que comparten conocimientos, pensamientos, ideas, opiniones, sentimientos, sensaciones, actitudes, deseos, acciones y diversas experiencias.

La comunicación implica abrir las ventanas de nuestra conciencia y de nuestra personalidad y buscar los medios para que los otros sepan nuestras intenciones. Así entendida, la comunicación humana transciende la pura transmisión de información: va mucho más allá, es compartir nuestro ser con los "otros".

Sin embargo, considerando la estrecha relación que guardan, es importante hacer una distinción entre información y comunicación, elementos que se confunden con frecuencia, quizás porque el segundo incluye al primero. Situada la información en el plano conceptual la tomaremos aquí como el proceso de registro y acumulación de los datos provenientes de la realidad objetiva, los cuales permiten la apropiación y conocimiento de la misma. El proceso incluye un sujeto que se informa y un objeto sobre el cual se informa. Por ejemplo, Pedro puede informarse sobre un eclipse de luna; en este caso, Pedro es el sujeto y el eclipse de luna el objeto de la información. Dado que el proceso se realiza por parte del sujeto en acción sobre el objeto, sin que éste, por tal hecho, sea afectado en nada la información se considera de carácter unidireccional.

La comunicación, en cambio, es un proceso bidireccional, en el cual se transmite la información de un sujeto a otro, para afectarlo, al menos en cuanto pasa de "desinformado a "informado". Esto implica que un primer sujeto se informa de un objeto (Información), y, si es su intención, aplica mecanismos de codificación y emisión, para obtener que un segundo sujeto también se informe del objeto (comunicación). La comunicación, por tanto, exige un doble proceso de información. Volviendo al ejemplo de Pedro, una vez informado éste sobre el eclipse, si desea compartirlo con María, le puede enviar un mensaje buscando que ella también tenga la misma información sobre dicho eclipse.

Objeto

INFORMACIÓN: Sujeto

Objeto








Informaclón

COMUNICACIÓN: Sujeto 1 Sujeto 2

Figura No. 2. Información y comunicación.

La información que rodea al ser humano es inmensa. Se da potencialmente en la naturaleza, en la interioridad de nuestro ser, en los diversos fenómenos y acontecimientos, y en los productos culturales de los pueblos. Desde el amanecer del conocimiento humano, la información se ha registrado a través de los más diversos medios: las tradiciones orales, los mitos, los ritos y costumbres, la creación del arte y de utensilios, los pictogramas, las inscripciones, los libros y -más recientemente- las revistas, periódicos y medios electrónicos, como la fonoteca, el video, el Internet y demás medios audiovisuales. Pero lo que verdaderamente ha venido a revolucionar los sistemas de registro, manejo y procesamiento de la información, ha sido la moderna informática, disciplina tecnológica que en nuestros días ha llegado a los más sorprendentes adelantos de computación, permitiendo operaciones de increíble rapidez, lo cual le ahorra energía y tiempo al cerebro humano.

Vale anotar, sin embargo que cualquiera sea el sistema de manejo de información, se hace indispensable el lenguaje natural, más el dominio o conocimiento del sistema de una lengua natural [1]específica, que en el caso de las computadoras, se caracteriza por el empleo de lenguajes especiales o formales, creados por el hombre para este fin. Y en el caso del hombre la lengua natural es la lengua específica que una comunidad determinada habla, utiliza y conoce para la transmisión de su bagaje cultural y para el intercambio de información que está implicado en sus acciones cotidianas.

NIÑO ROJAS, Miguel. Los procesos de comunicación. 1992 Ecoe Ediciones. Colombia

2.- REALIZACIÓN EMISOR – RECEPTOR

LOS PAPELES EMISOR Y RECEPTOR

Para considerar los rasgos que definen a los protagonistas del acto comunicativo partimos de unos supuestos ya mencionados con anterioridad:

a) Se les ha denominado de muchas maneras: Enunciador/Enunciatario, Emisor/Receptor, Locutor/Interlocutor o Alocutario, Hablante/Oyente, Destinador/Destinatario, etc. En cada caso hay un matiz específico que se pone de relieve. Pero en un sentido inespecífico son todos términos que aluden a entidades virtuales que protagonizan tradicionalmente la interacción comunicativa. Si bien nos parece adecuado en un primer estadio utilizarlos como sinónimos, consideraremos con más especificidad los diversos papeles comunicativos del Emisor y el Receptor.

b) La caracterización real y concreta de los participantes de una interacción comunicativa deberá tener en cuenta la identidad, el estatus social y el papel que tienen en cada situación.

— Identidad: atributos como origen geográfico y étnico, sexo, e instrucción, clase socioeconómica, etc.

— Estatus social: actividad laboral, profesión, cargo, posición en el entorno social. Grado de autoridad y legitimidad que socialmente se le otorga.

— Nivel jerárquico.

— Papel: posición que adopta cada participante en una situación comunicativa particular.

c) La cantidad de participantes influye en el desarrollo de la interacción comunicativa.

El número de participantes en un acto comunicativo es esencial para el funcionamiento de éste. El emisor de un mensaje ha de ser materialmente un sujeto individual. Pero Goffman (1981) indica que se puede distinguir entre el hablante “autor” de sus propias palabras, o el “animador”, que recita palabras ajenas –aquí cabría la noción de “fuente”-, o el “representante/portavoz”, que habla en representación de otra persona, de un grupo o de un colectivo.

Se han propuesto distinciones entre diversos tipos de Oyente o Receptor (Goffman, 1981):

- el destinatario: aquel para quien está específicamente construido el texto (conocido, ratificado y apelado).

- El destinatario indirecto: aquel que participa igual que el destinatario en la recepción del mensaje pero que no coincide con el perfil imaginado o activado por el locutor y hacia quien el mensaje no está destinado (conocido, ratificado);

- El oyente casual: el que participa sin intención, ni obligación previa de participar (conocido);

- El oyente curioso o entrometido: el que se sitúa en una posición de oyente “espía” (ni conocido, ni ratificado, ni apelado).

El destinatario es el que ocupa un lugar más definido en relación con la construcción del mensaje, ya que se le considera como interlocutor preferido, a quien se dirige el enunciado. Cuando se trata de un colectivo numeroso la posibilidad de conocer individualmente a los destinatarios es prácticamente imposible, pero el locutor o emisor construye una imagen de su público y un destinatario modelo. Algunos autores dan un valor determinante al perfil de la audiencia o del público a quien va destinado un mensaje en lo que respecta a la elección del registro o de la variedad funcional utilizada, de tal manera que, a su vez, cada mensaje codificado va dirigido a su destinatario modelo.

CALSAMIGLIA , Helena y TUSÓN, Amparo. Las cosas del decir. Ariel. 2001. Barcelona, España.

ELEMENTOS DEL PROCESO COMUNICATIVO

Vale anotar, sin embargo, que cualquiera sea el sistema de manejo de información, se hace indispensable el lenguaje natural, más el dominio o conocimiento del sistema específico, que en el caso de las computadoras, se caracteriza por el empleo de lenguajes especiales o formales, creados por el hombre para este fin.

En el análisis del fenómeno de la comunicación, como hecho socio- cultural y como proceso, se han formulado a través de la historia diversos modelos, en los que se consideran cierto número de componentes. Aristóteles veía en el acto de uso de la palabra, el orador, el discurso y el auditorio. Shanon y Weaver montaron una teoría de la comunicación sobre la distinción básica de fuente, transmisor, señal, receptor y destino. De manera similar. David Berlo (El proceso de la comunicación, 1977) propone un modelo que comprende: la fuente, el encodificador, el mensaje, el canal, el decodificador y el receptor. Como se observa, el último autor destaca elementos valiosos como el mensaje y el canal, pero incluye el código en el mensaje, aspectos que pocos consideran separadamente como componentes del proceso total. Nosotros adoptaremos un modelo que comprende unos componentes formales (emisor, mensaje, canal, código, receptor y retroalimentación) y unos componentes externos o factores (el referente y el contexto).

Contexto

Referente

CÓDIGO

CANAL

EMISOR

MENSAJE

RECEPTOR

— — — Retroalimentación — — — —

Contexto

Figura No. 3. Componentes de la comunicación

Veamos brevemente qué papel le incumbe a cada componente formal y a cada componente externo (o factor).

Emisor (fuente-encodificador): es la persona (o personas) que, identificando en la fuente (la cual puede estar fuera o en el emisor, propiamente) la información por comunicar dentro de su respectivo nivel o intencionalidad (concepto, ideas, actitudes, sentimientos, órdenes. solicitudes, etc.), con la ayuda de un código traduce dicha información en mensaje, el cual es producido y emitido a través del respectivo canal.

Código: es el sistema de signos cuyo conocimiento habilita al emisor para cifrar y transmitir la información en el mensaje, y al receptor para descifrar e interpretar la información comunicada y el propósito o intención del emisor.

Canal; corresponde al medio sensible a través del cual se conforman y materializan los signos de un mensaje. El canal puede ser simple, cuando el mismo no presupone otros medios, como las ondas sonoras en la comunicación interpersonal; y compuesto, cuando se basa en una cadena de medios como por ejemplo, en la radio, donde se distinguen las ondas sonoras, y las magnéticas, o la prensa donde se pueden encontrar como canal las letras, los dibujos, etc. Los canales compuestos o complejos son propios de los llamados medios masivos de comunicación, en los cuales no es fácil deslindar lo que es código, mensaje o canal.

Mensaje: constituye la unidad que resulta de codificar y transmitir una determinada información y la cual llega al receptor en forma de señal y a través de un canal, para ser decodificada e interpretada con la ayuda del código correspondiente. No se debe confundir información con mensaje. El mensaje es una información codificada, es decir, incluye la información, la codificación y la intención o propósito del emisor.

Receptor (decodificador-destinatario): es la persona (o personas) situada al otro lado del canal, quien, además de recibir el mensaje como tal, tiene como misión descifrarlo -ayudado por el conocimiento del código- para identificar la información y el propósito o intención, originados en el emisor.

Retroalimentación; llamada también información de retorno, comprende las reacciones inmediatas o espontáneas del receptor ante el mensaje, las cuales son recibidas por el emisor por diferentes medios (por ejemplo, por la mirada, por los gestos) y que le permiten reajustar su acción emisora. La retroalimentación no es propiamente la respuesta, pues en este caso se cumplirá otro ciclo, en el que el receptor inicial pasa a ser el emisor, y el emisor inicial se convierte en el receptor.

La retroalimentación es un componente opcional, es decir, no siempre se da en un acto comunicativo. Por ejemplo, en una conferencia el expositor, a medida que avanza en su discurso, puede ir enterándose por la observación directa si su mensaje está llegando, si sus oyentes atienden, se interesan o no, si tienen dificultades, etc. En cambio en la comunicación a través del periódico, por ejemplo, el escritor (emisor) no recibe retroalimentación, al menos inmediata: no sabe quién lo lee, si lo entiende, si se interesa, etc.

En cuanto a los factores externos, éstos son:

Referente: está constituido por los objetos, seres o fenómenos de la realidad de que se habla en la comunicación. Así por ejemplo, en la oración "El perro es amigo del hombre", el referente es un animal doméstico, de los que han existido, existen o existirán en el mundo. Es posible que el referente se halle presente en el ejercicio de un acto comunicativo; pero más comúnmente, se encuentra ausente. De todas maneras, los referentes son parte de un mundo objetivamente existente (físico, cultural, social) o de un mundo posible o imaginario.

Alrededor de estos mundos se constituye el denominado marco conceptual o marco de conocimiento, que se entiende como la concepción o ideas particulares del emisor (y el receptor) respecto a dicho mundo, o la realidad circundante en que se enmarca el proceso comunicativo. Así, en relación con la oración aludida, en que el referente es un animal (un perro), el marco conceptual incluye un saber sobre este tipo de animales, su vida, sus relaciones con el hombre, la idea de amistad, concepto de hombre, etc.

Contexto: nos referimos a la red de situaciones o circunstancias que rodean el ejercicio de un acto comunicativo (o en el caso del código lingüístico, un acto de habla). Estas circunstancias, en realidad involucran las condiciones reales en las que los componentes formales tienen lugar, como por ejemplo, tipo de código, canal, la participación de los sujetos (su atención, su voz, tono, mirada, distancia, etc.), y también los factores de tiempo y espacio. El contexto es definitivo para el éxito de un acto comunicativo, para identificar la intención comunicativa o solucionar un conflicto de ambigüedad, anomalía, etc.

Así, por ejemplo, si el maestro en clase, sin que esté lloviendo y sin que alguien tenga un paraguas a mano exclama: "Présteme su paraguas", las circunstancias contextuales indican que hay incoherencia. No se le entiende al emisor. Es inaudito, el maestro parecería un loco. Pero si va a salir de clase a la calle, y además llueve, y un alumno le puede facilitar su paraguas, el contexto aclarará que el mensaje es adecuado.

3.- TEORÍA DE LA RETROALIMENTACIÓN

Retroalimentación, llamada también información de retorno, comprende las reacciones inmediatas o espontáneas del receptor ante el mensaje, las cuales son recibidas por el emisor por diferentes medios (por ejemplo, por la mirada, por los gestos), y que le permiten reajustar su acción emisora. La retroalimentación no es propiamente la respuesta, pues en este caso se cumplirá otro ciclo, en el que el receptor inicial pasa a ser el emisor, y el emisor inicial se convierte en el receptor.

La retroalimentación es un componente opcional, es decir, no siempre se da en un acto comunicativo. Por ejemplo, en una conferencia el expositor, a medida que avanza en su discurso, puede ir enterándose por la observación directa si su mensaje está llegando, si sus oyentes atienden, se interesan o no, si tienen dificultades, etc. En cambio en la comunicación a través del periódico, por ejemplo, el escritor (emisor) no recibe retroalimentación, al menos inmediata: no sabe quién lo lee, si lo entiende, si se interesa, etc.

4. CARACTERÍSTICAS DEL MENSAJE

ENCODIFICACION - DECODIFICACION

En el centro de todo acto comunicativo, el mensaje se nos presenta como el eje o el elemento básico con el que se relacionan directamente todos los componentes del proceso. Así en relación con el emisor, el mensaje es un producto de emisión estructurado con una intención comunicativa, y en relación con el receptor, es una unidad formal sensible (señal) que le puede resultar significativa. A su vez este producto es posible gracias, a la disponibilidad de un contenido y de un código, y el uso de un canal o medio.

Diariamente, con la ayuda del lenguaje o de otros tipos de códigos, emitimos un gran número de mensajes, aun sin damos cuenta, e igualmente, llegan a nosotros otros tantos que provenientes de diferentes emisores, no siempre tienen la fortuna de ser percibidos o comprendidos plenamente. Un mensaje puede ser un cuadro pictórico, una pieza musical, una serie de golpecitos, una bandera, una caricatura, unas palmadas, una frase pronunciada con sentido, un párrafo, un cuento, un artículo, un discurso oratorio, un aviso publicitario o un simple movimiento de hombros. Un mensaje lingüístico puede ser el enunciado "¡Hay que levantarlo, préstame el gato!", escuchando a un mecánico, en un taller maracucho y emitido con destino a un joven auxiliar.

Un mensaje se caracteriza por poseer una estructura organizativa y un estilo propio. La estructura resulta de una configuración en que se interrelacionan los significados, contenidos o información y las formas significativas que pueden manifestarse en una o varias extensiones, en conjuntos de elementos o unidades, jerárquicamente conectadas según reglas. En el caso de la frase emitida por el mecánico, el mensaje se configura en una estructura lingüística: digamos por ahora, que el mecánico identifica una información, la cual codifica como un contenido o significado dentro de un propósito de dar una orden, a través de los sonidos, sílabas, palabras y la frase toda, que en este caso, constituye una oración.

La encodtficacíón -o simplemente codificación- supone una serie de elecciones: de los contenidos o tipo de información, del propósito o intención, del código y los elementos necesarios, y finalmente del tipo de canal. Desde luego, como interesa mucho la eficacia comunicativa, para estas elecciones el emisor ha debido tener en cuenta, de manera empírica o intuitiva, el marco de referencia común, el nivel socio-cultural y los intereses del interlocutor, el contexto (verbal o extraverbal) y la retroalimentación disponible.

La emisión culmina con la producción del mensaje, o sea, la ejecución, para lo cual es necesaria una acción psico-motriz que transforma la estructura en vía de codificación, en una unidad perceptible, según el tipo de código y el canal empleado.

Si consideramos el mensaje en relación con su destino, es decir, con el receptor, nos encontramos análogamente con dos fases consecutivas: a) la percepción del mensaje, y b) la decodificación del mensaje.

Entendiendo por percepción como "el proceso senso-cognitivo en el que las cosas se hacen manifiestas como tales en un acto de experiencia" (Pinillos, Principios de Psicología, 1979 p. 153), diremos que el receptor recibe las señales para los sentidos correspondientes -de acuerdo con el código y canal respectivo-, en principio como una unidad material y luego como imágenes en la mente. Si conoce el código, como es de suponer, para que haya comunicación, entra en este punto a descifrar los signos para identificar los contenidos o información y la intención proveniente del emisor, o sea la decodificación. Como en el caso del emisor, igualmente el receptor habrá tenido que considerar al mismo tiempo, la condición del emisor, el campo de experiencia común, el contexto, etc.

Como ha podido observarse, es requisito básico el conocimiento del código, tanto para la encodificación como para la decodificación. ¿Quién puede hablar o entender una lengua que no conoce? No podemos exigir a una persona que nos pinte un cuadro abstracto o que lo explique si no son de su competencia las artes plásticas; tampoco podemos pedirle a cualquiera el desciframiento de un texto escrito en braille, si no tiene ni idea de qué significa un punto o dos puntos en relieve. Naturalmente dentro del conocimiento de un código hay grados: por ejemplo en relación con una lengua, siempre habrá quien la hable o escriba mejor, o quien la hable o escriba con dificultad.

NIÑO ROJAS, Miguel. Los procesos de comunicación. 1992 Ecoe Ediciones. Colombia

5.- EL MEDIO

Canal; corresponde al medio sensible a través del cual se conforman y materializan los signos de un mensaje. El canal puede ser simple, cuando el mismo no presupone otros medios, como las ondas sonoras en la comunicación interpersonal; y compuesto, cuando se basa en una cadena de medios como por ejemplo, en la radio, donde se distinguen las ondas sonoras, y las magnéticas; o la prensa donde se pueden encontrar como canal las letras, los dibujos, etc. Los canales compuestos o complejos son propios de los llamados medios masivos de comunicación, en los cuales no es fácil deslindar lo que es código, mensaje o canal.

RUIDOS Y BARRERAS

Según Shannon y Weaver, los ruidos comprenden no sólo las interferencias de canal sino también todos los factores que pueden reducir la efectividad en la comunicación o distorsionar su proceso.

Desde este punto de vista, se consideran como ruidos todo obstáculo o dificultad que entorpezca el normal desarrollo del flujo comunicativo. Las barreras, por otro lado, también son obstáculos y dificultades, pero que impiden casi totalmente establecer relaciones comunicativas. Las barreras por lo general, son psicológicas o físicas y se sitúan en la relación emisor-receptor.

Los ruidos más frecuentes en la comunicación humana pueden ser físicos, psicológicos y técnicos.

Ruidos fisícos: lugar, ambiente, distancia física entre los interlocutores, interferencias de ondas o de imágenes y todos los obstáculos en el canal.

Ruidos psicológicos: diferentes campos de experiencia, dificultades neuromotoras, dificultades articulatorias o auditivas, falta de atención, deficiencia en la motivación, actitud defensiva del receptor, manejo errado del propósito, desfases en la percepción, respuestas inadecuadas del receptor.

Ruidos técnicos: simultaneidad de mensajes, densidad de propósitos o contenidos, desfases semánticos, desconocimiento del tema o del código, encodificación o decodificación deficiente, configuración lingüística del mensaje con algún grado de desviación, en fin, la ausencia de todos los requisitos y exigencias, de acuerdo con el código y con las circunstancias comunicativas, en el desarrollo del discurso.

Sin duda identificar el ruido o barrera a tiempo y aplicar los correctivos, según el caso permitirá un flujo más diáfano y efectivo en la comunicación, con lo cual las personas disfrutarán más de los conocimientos y efectos transmitidos y la vida en comunidad se hará más amable y productiva. Al mismo tiempo, se evitarán muchas incomprensiones, conflictos, malentendidos, respuestas inadecuadas, conductas erradas y. como resultado de todo, pérdida de tiempo, rompimiento de amistades, desinformación, poco aprendizaje, ineficiencias laborales, dificultades institucionales, desajustes familiares y sociales, y hasta los enfrentamientos colectivos y las guerras.

Por tanto, además de la habilidad, se requiere de una dosis bien alta de responsabilidad en los comunicadores, la cual exige de éstos medir sus palabras, pensar en lo que se dice y en las respuestas o reacciones que pueden suscitar con sus actos comunicativos. Igualmente, están obligados a escuchar y valorar los mensajes de los demás.

LOS RUMORES

Estos se suelen considerar como elementos distorsionadores de la comunicación interpersonal. Surgen como información divulgada, no verificada o poco fidedigna, y se manifiestan en mensajes que socialmente se toman por ciertos. "Sus consecuencias -dice el escritor Gabriel García Márquez-, los conflictos, los malos entendidos a nivel personal, familiar, laboral, saltan a la vista". (Del encabezamiento al cuento "Parábola del pesimismo").

La expansión del rumor a través de la repetición de un mensaje en cadena, suele añadir elementos subjetivos, que agigantan los efectos sociales negativos. ¿Qué hacer frente a este fenómeno? No es fácil darle un adecuado tratamiento. Creemos que se hace necesario una toma de conciencia y la realización de actos de freno y de depuración; es decir, discernir entre lo que es o no rumor, no participar en ellos, o comunicar sólo lo que las circunstancias exijan, dentro del criterio de responsabilidad.

NIÑO ROJAS, Miguel. Los procesos de comunicación. 1992 Ecoe Ediciones. Colombia

6.- MODELOS DEL PROCESO

El modelo de Claude Shanon estimaba que el sistema de comunicación más estudiado consta de varios componentes. El primero es una fuente de información (por ejemplo, una persona hablando) que produce un mensaje o información que será transmitida. El segundo es un transmisor (como, por ejemplo, un teléfono y un amplificador, un micrófono o un transmisor de radio) que convierte el mensaje en señales electrónicas o electromagnéticas. Estas señales son transmitidas a través de un canal o medio, que es el tercer componente, como puede ser un cable o la atmósfera. Este canal es especialmente susceptible a interferencias procedentes de otras fuentes, que distorsionan y degradan la señal. (Algunos ejemplos de interferencias, conocidas como ruido, incluyen la estática en la recepción de radios y teléfonos, y la nieve en la recepción de imágenes televisivas). El cuarto componente es el receptor, como por ejemplo el de radio, que transforma de nuevo la señal recibida en el mensaje original. El último componente es el destinatario, como por ejemplo una persona escuchando el mensaje.

Dos de las principales preocupaciones en la teoría de la información son la reducción de errores por interferencias en los sistemas de comunicación, y el uso más eficiente de la capacidad total del canal.

El problema de los modelos de comunicación anteriores a Roman Jakobson es que están hechos para las redes de ingeniería de la telefonía.

A los efectos de las ciencias del lenguaje y de las ciencias sociales es el modelo de Jakobson el más útil para describir el proceso de la comunicación. En la concepción estructuralista de la lengua como sistema que cumple un fin, Roman Jacobson propuso seis funciones, muy divulgadas por los tratadistas: función referencial, función emotiva, función conminativa (o conativa), función poética o estética, función fática o de contacto, función metalingüística. Estas funciones cumplen un papel relevante en relación con los elementos del proceso de la comunicación.

De forma que los componentes o elementos del acto comunicativo para Jakobson se esquematizarían básicamente como se muestra en la figura Nº 4.

Contexto

Referente

CÓDIGO

CANAL

EMISOR

MENSAJE

RECEPTOR

— — — Retroalimentación — — — —

Contexto

Figura No. 4. Componentes de la comunicación



[1] Las Lenguas Naturales son todas aquellas lenguas propias de los seres humanos. Son habladas y usadas para comunicarse por todos los grupos humanos. Las Lenguas Naturales evolucionan enmarcadas por una cultura de hablantes nativos que utilizan dichas lenguas con una finalidad comunicativa. Algunas de ellas son: el español, el chino, el mandarín, el inglés, el francés, el alemán, el portugués, el catalán, el italiano, el ruso, el griego, el esquimal, el finés, el árabe, el sueco, el persa, etc.

1 comentario:

Anónimo dijo...

TE FELECITO POR TU INVESTIGACION ESTA MUY COMPLETA Y ESPECIFICA.

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